Anatomía del oído externo y tímpano (membrana)

El oído externo, en cuanto a su embriología, procede del primer surco braquial del embrión y de los dos arcos que le rodean. Está compuesto por el pabellón de la oreja y el conducto auditivo externo.

  1. Pabellón de la oreja: recolecta las ondas sonoras y amplifica los sonidos, aunque en el hombre no tiene el mismo desarrollo que en algunos animales. Está constituido por una lámina delgada de cartílago fribroelástico con unos pliegues. Éste está recubierto por una piel muy pegada adherida.

Está pegado a la cabeza por la mitad de su superficie, y se mantiene en esta posición por unos ligamentos denominados músculos extrínsecos que le unen a la mastoides y por unos músculos intrínsecos.

Excepto en algunas personas tiene muy poca movilidad, al contrario de algunos mamíferos. En la piel hay unas glándulas sebáceas, productoras de grasa en la parte de la concha y unas glándulas sudoríparas en la cara mastoidea.

Está inervado el pabellón por los nervios auriculares y por el facial (XII par). En el pabellón destacaremos:

–          Hélix, tiene un tubérculo llamado de Darwin. Empieza en la raíz de Hélix y termina en el trago.

–          Meato, espacio que conecta con el conducto auditivo.

–          Trago, salen a veces folículos pilosos (pelos).

MALFORMACIONES DEL PABELLÓN. Tienen efectos funcionales y estéticos. Debemos reseñar:

­   La anótia, consiste en que el pabellón con el nacimiento tiene la sola representación de un tubérculo.

–          La macrotia, son orejas muy grandes.

–          La microtia, orejas muy pequeñas.

Después aparecen como malformaciones: apéndices, pístulas, preauriculares,.. y también interesan de cara a la estética y la escuela la presencia de alteraciones del pabellón en cuanto al ángulo de implantación, son alteraciones posicionales como las orejas de soplillo.

También nos interesa en cuanto a su patología mencionar las enfermedades que se pueden presentar: hematomas, oídos congelados, epiteliomas (por el sol, tumores).

  1. Conducto auditivo externo, a las 17 o 18 semanas de vida embrionaria ya está permeabilizado este conducto. Es un tubo sinuoso en forma de s itálica, de2,5 a3,5 cm. de largo, cartilaginoso en el tercio externo y óseo en los dos tercios restantes.

La parte cartilaginosa tiene glándulas ceruminosas y sebáceas. Los tapones del oído los fabrican los ceruminosos en el primer tercio.

La parte antero-inferior del conducto auditivo externo está en relación con la parótida y la parte anterior del conducto auditivo externo ósea con el cóndilo de la mandíbula.

A veces se forman obstrucciones que las ondas sonoras lleguen al tímpano perfectas, por tapones de cera, infecciones, por tapones de pieles, etc.

Tiene importancia también en la escuela encontraremos niños que se introducen en el conducto auditivo externo perlas, garbanzos, plásticos, otras veces se introducen moscas, mosquitos,…

MALFORMACIONES DEL CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO. Cuando se presentan hay una gran angustia de los padres. Se plantea siempre si oirán, hablarán, cuándo hay que operar, etc. entre ellas vamos a considerar:

­   La atresia auris, que viene asociada con una malformación del oído medio.

­   La atresia mínima, que origina una hipoacusia de transmisión.

­   La atresia media, en que los niños tienen una pérdida media de audición de un 60%. Son niños que se aconseja opera a los siete u ocho años, antes se les puede colocar una prótesis adaptada y se considera que en esta atresia pueden llegar a adquirir el lenguaje.

­   Atresia mayor, en que no hay conducto auditivo externo. Hay una tendencia a la cafosis (hipoacusis casi total), generalmente no se puede operar por gran riesgo y son niños que hay que intentar aplicar prótesis y que tienen muy difícil desarrollar el lenguaje.

  1. El tímpano, la membrana del tímpano es una estructura ordenada, translúcida, de color gris aperlado y que en el adulto mide por término medio un cm. de diámetro. Está colocada formando un ángulo agudo de unos 55º con las paredes interior y anterior del conducto auditivo externo.

Está insertada esta membrana como si fuera el sidrio de un reloj en un surco del temporal engrosándose alrededor formando el rodete angular.

Este rodete angular falta en la parte alta del tímpano, que es la parte flácida.

En esta vista externa de la membrana del tímpano destaca por transparencia la visión del rango del hueso martillo y por debajo de éste se aprecia una parte del tímpano más visible llamado coro luminoso.

Por transparencia en esa vista externa vemos la apótesis larga del yunque. El mango del martillo está como insertado entre dos láminas de la membrana del tímpano, de tal forma que se contrae la cadera de huesecillos según los movimientos de la membrana del tímpano que se producen al incidir las ondas sonoras sobre esta estructura.

En general, la parte alta del tímpano es la parte flácida y la parte baja es la parte tensa.

En cuanto a su formación embriológica, el profesor Wrgtte ha observado en embriones humanos como a las cinco semanas del desarrollo, el receso tubo timpánico se aproxima a la primera hendidura faríngea y termina por fusionarse con ella, formando la primitiva membrana timpánica.

Bekesy, en 1965 observa que el tímpano vibra de distinta forma ante sonidos de diferentes tonos. Observó Bekesy que la membrana obra como un coro rígido, girando sobre un eje situado próximo al margen superior del tímpano en los sonidos hasta 2400 ciclos por segundo, mientras que los sonidos más agudos estridentes, más fuertes, vibra sólo un trozo de tímpano, porque el eje del giro baja.

Al músculo del martillo se le llama tensor del tímpano, ya que aumenta la concavidad del tímpano y lo tensa, sin insertarse allí ya que lo hace en el mango y en la trompa de Eustaquio, su tendón (del martillo), cruza la caja timpánica.

El tímpano es, en general, en situación fisiológica, muy cóncavo, y su punto de mayor convalidad se llama ombligo, y corresponde al extremo inferior del martillo.

El mando del martillo está incluido entre las capas del tímpano, según Wrgtte por una pseudoarticulación que permite de esta forma el movimiento y hace prominencia saliente hacia el conducto auditivo externo por medio de su apótesis corta.