Cuáles son los tratamientos contra el Helicobacter Pylori

Del mismo modo que se procede a tratar cualquier tipo de infección, el Helicobacter Pylori tiene una serie de tratamientos diferentes. Elegir uno u otro casi siempre dependerá de las indicaciones del médico, en función de determinados factores como el grado de infección, si es la primera vez que se trata o se ha sometido al paciente a un tratamiento con anterioridad e incluso algunos hábitos o necesidades específicas. Si el paciente infectado es sensible a los antibióticos, por ejemplo, los tratamientos con estos fármacos quedarán claramente descartados.
Podemos distinguir sobre todo entre dos grupos de tratamientos basados en fármacos: con antibióticos y con otro tipo de compuestos.

Tratamientos contra el Helicobacter Pylori basados en antibióticos

Los antibióticos se utilizan con frecuencia debido al grado de eficacia que han demostrado tener. Una primera acción puede acabar con la bacteria en el 70% de los casos, llegando al 90% si es aplica una segunda acción.
En la práctica no se emplea un solo fármaco, sino se que hace una combinación de tres o cuatro de estos con el fin de garantizar los mejores resultados posibles en el tratamiento. La duración de cada tratamiento depende de los medicamentos que se utilizan.

  • Amoxicilina: Este fármaco es el más potente de su clase contra la infección con Helicobacter Pylori. Las pruebas llevadas a cabo en tests in vitro y ensayos en pacientes infectados demuestra que no hay casos de resistencia en ninguna parte del mundo.
  • Tetraciclina: El porcentaje de resistencia de la bacteria es de solo un 1%, con lo que se habla de este antibiótico como un fármaco muy eficaz. No obstante, no puede ser usado en niños ni tampoco en embarazadas. Actualmente se utiliza menos de lo que se hacía hace un tiempo.
  • Metronidazol o Tinidazol: Muchos de los tratamientos contra el Helicobacter Pylori incluyen al menos uno de estos antibióticos. No obstante algunas veces se puede presentar una resistencia, tanto al principio como durante el tratamiento, sobre todo si el paciente no es constante y se salta alguna toma por determinados efectos secundarios que pueden aparecer.
  • Claritromicina: Aunque también se pueden presentar casos de cepas resistentes, este medicamento es uno de los más activos dentro del grupo de los macrólidos. En la actualidad el grado de resistencia por parte del Helicobacter Pylori son relativamente bajos, en especial en zonas industrializadas.

Tratamientos contra el Helicobacter Pylori con fármacos no antibióticos

En caso de alergia a los antibióticos o efectos secundarios previsibles, también se pueden utilizar compuestos específicos. En algunas ocasiones también hay tratamientos combinados de los dos tipos de fármacos. En cualquiera de los casos es conveniente que el médico realice pruebas para determinar cuál es el adecuado dependiendo del tipo de alergia o sensibilidad.

  • Ranitidina: Aunque no se trata de un medicamento que luche contra las bacterias, su uso potencia la eficacia de otros fármacos al impedir que se produzcan secreciones protectoras por parte del Helicobacter Pylori.
  • Sales de Bismuto: Habitualmente combinado con la Ranitidina, forma un compuesto que se disuelve en agua y tiene actividad contra la bacteria. A menudo se toma después de un tratamiento con Claritromicina o junto a este antibiótico.
  • Omeprazol:Activo en el tratamiento contra el Helicobacter Pylori, no suele ser suficiente para acabar con la bacteria por sí solo. Por ello se utiliza en terapia combinada con antibióticos.

Tratamiento alternativo contra el Helicobacter Pylori

Algunos defensores de la medicina natural apuestan por un tratamiento alternativo a las terapias mencionadas anteriormente. Estos tratamientos tienen una duración mayor, siendo de meses en lugar de semanas como con el tratamiento farmacológico.
Los compuestos utilizados se hacen por fases, primero tratando la infección y más adelante las lesiones producidas, como las úlceras. Para la infección se emplean aceites esenciales con propiedades antiinfecciosas, antiinflamatorias y antiespasmódicas. Las propiedades de estos aceites se han analizado en pruebas in vitro y han mostrado un grado significativo de inhibición de la bacteria.
Para el tratamiento posterior de las lesiones se hace uso de cápsulas a base de plantas que favorecen la producción de mucosidad en el estómago y previenen hasta cierto grado de que la bacteria vuelva a desarrollarse. Otras plantas se toman para aliviar la acidez de estómago.
Conviene tener en cuenta que la mayoría de estos compuestos aumentan la sensación de apetito en muchos pacientes que han recurrido a los tratamientos alternativos. Por ello no se recomienda en quienes tienen un peso por encima de lo saludable o tienden a aumentarlo con facilidad.
En cualquier caso, antes de proceder con un tratamiento contra el Helicobacter Pylori conviene consultar con un médico que realice pruebas, primero para certificar que los síntomas efectivamente se deben a la infección y después para asegurarse de que la terapia empleada es la mejor en cada paciente que está siendo atendido.