Diagnosticar infección con Helicobacter Pylori

Cuando se presentan síntomas que hacen sospechar que se puede tener una infección con Helicobacter Pylori, es necesario hacer un estudio que confirme o descarte esta bacteria como la causa. La prueba diagnóstica más común es el test de aliento, aunque existen otros métodos que también se emplean. Estos se dividen en dos grupos: pruebas invasivas y no invasivas.
Pruebas no invasivas para diagnosticar infección con Helicobacter Pylori

  • Test de aliento: Basada en la capacidad que tiene la bacteria para producir ureasa, se utiliza un isótopo de Carbono no radiactivo, normalmente Carbono 13. Esta sustancia contiene urea, que se descompone si la Helicobacter Pylori está presente. La descomposición produce un exceso de dióxido de Carbono, que se detecta en el aliento pasados unos 10 minutos de haber tomado la sustancia.Con este test se pueden identificar casi todos los casos de infección. También se emplea para asegurarse de que se ha tratado adecuadamente y no quedan restos de la bacteria en el organismo.
  • Análisis de sangre (serología): Un análisis de sangre permite medir los anticuerpos que el sistema inmunitario produce en presencia de bacterias como la Helicobacter Pylori. Esta prueba no indica si se tiene la infección o si esta se ha curado, ya que los resultados siguen siendo positivos incluso años después de haberse tratado. Solo conforma que en algún momento se tuvo la bacteria.
  • Examen de heces: Un examen de heces se puede utilizar para detectar la infección o confirmar que se ha tratado convenientemente. En estos residuos se pueden encontrar rastros genéticos de la bacteria.

Pruebas invasivas para diagnosticar infección con Helicobacter Pylori

Las pruebas invasivas suelen ser más eficaces en el diagnóstico de la infección. Por ello se suelen emplear cuando los marcadores apuntan a la posibilidad de tener o haber tenido la Helicobacter Pylori. También puede hacerse alguna de estas pruebas en caso de gastritis o úlcera para determinar si la bacteria es la causante.

  • Biopsia: Se toma una muestra del tejido que reviste el estómago y se analiza para ver si la ureasa se transforma en dióxido de Carbono y Amonio. En caso de que sea así, el paciente tiene una infección por Helicobacter Pylori. Para realizar la biopsia se hace una endoscopia en un hospital, normalmente por otros motivos como diagnosticar una úlcera, tratar el sangrado o determinar si se padece un cáncer de estómago, que puede estar relacionado directamente con la bacteria. Es importante obrar con especial cautela en esta prueba, ya que si bien es muy efectiva, se pueden dar falsos positivos, sobre todo debido a instrumentos contaminados.
  • Cultivos para diagnosticar infección con Helicobacter Pylori: En la actualidad no se suelen llevar a cabo cultivos para diagnosticar una infección. Esta prueba es bastante lenta y otros métodos como los que hemos mencionado ya ofrecen resultados confiables en mucho menos tiempo. No obstante, en pacientes en los que no se ha logrado acabar con la bacteria tras una serie de tratamientos, puede ser necesario hacer esta prueba con el fin de ver cuál es el posible problema y ajustar el método para que sea más eficaz.
  • Polimerasa: Esta enzima capaz de replicar los ácidos nucleicos parece ganar fuerza y podría convertirse en la prueba diagnóstica habitual en el futuro. Con ella se pueden estudiar ala vez diferentes muestras para observar si hay una reacción en cadena. No obstante existe la posibilidad de que se produzcan también falsos positivos debido a que la Helicobacter Pylori puede estar presente en todas partes a la vez, aunque se trabaja en ajustar la prueba para aumentar la exactitud de los resultados.

Qué puede llevar a un médico a diagnosticar infección con Helicobacter Pylori

Existen barios motivos por los que un profesional de la salud puede decidir someter a un paciente a alguna de estas pruebas de diagnóstico. Por ejemplo, tener o haber tenido una úlcera gastroduodenal y que no se hayan hecho exámenes para comprobar si hay infección es una de las razones más habituales, así como asegurarse de que la bacteria ha desaparecido por completos después del tratamiento.
También puede que el médico recomiende hacer una prueba si se necesita tomar algún antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como el ibuprofeno o la aspirina. En caso de padecer la infección es necesario cambiar estos fármacos por otros, ya que pueden agravar la situación.
En caso de dolor en la parte superior del abdomen, conocido como disepsia, un profesional puede recomendar el diagnóstico. Los síntomas de la disepsia suelen ser ardor en la zona que hay entre el ombligo y el esternón después de las comidas o durante estas. Como norma general se hace una prueba no invasiva cuando no se tiene registro de una infección previa, cuando el paciente tiene menos de 55 años y cuando no hay ningún otro síntoma de infección por Helicobacter Pylori.
En caso de determinarse la infección por cualquiera de estos métodos de diagnóstico, el facultativo procederá a evaluar el tratamiento que se necesita para acabar con ella.