El aceite de higado de tiburón

El aceite de hígado de tiburón se obtiene de tiburones que se capturan en aguas profundas y frías, cuya carne se utiliza tradicionalmente como alimento en determinados tipos de dietas, normalmente de corte oriental. Durante siglos se ha usado como remedio para la salud y se le atribuyen ciertas propiedades como la curación de heridas, inflamación e irritación.

Es una fuente de vitamina A y ácidos grasos Omega 3 y 6, además de contener grandes niveles de escualeno. Este aceite se usa en investigación científica, así como en la predicción de tormentas y fenómenos meteorológicos, ya que al parecer el aspecto cambia cuando se producen cambios en la climatología. Aunque se conoce más por su uso como suplemento alimenticio. También hemos hablado del cartílago de tiburón, con multitud de propiedades terapéuticas.

Propiedades del aceite de hígado de tiburón

Ciertas investigaciones apuntan al aceite del hígado de tiburón como un aliado en el tratamiento de problemas de salud. Los expertos apuntan a la curación de heridas e irritación, tanto en el aparato digestivo como en las vías respiratorias, entre otros.
En la composición del aceite de tiburón se han detectado alquigliceroles, una sustancia presente en la leche materna, además de en la médula. Esto, unido a su contenido de vitaminas, le otorgan un gran poder regenerativo. Fortalece el sistema inmunitario, reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y regula los niveles de triglicéridos. También favorece que la sangre se oxigene.

Beneficios del aceite de hígado de tiburón

Los ácidos grasos Omega 3 y 6 que contiene este aceite lo convierten en un producto sumamente recomendado para evitar las enfermedades cardiovasculares, así como otras afecciones relacionadas con el flujo sanguíneo como la diabetes o la hipertensión. Reduce la posibilidad de que se formen coágulos y aumenta la flexibilidad del sistema arterial.

El aceite de hígado de tiburón reduce la inflamación de las articulaciones, ayuda a luchar contra ataques externos como virus y elementos nocivos y el escualeno que contiene se relaciona con la inhibición de tumores.
Tomar aceite de tiburón es muy eficaz en la prevención de catarros. De hecho, hace tiempo se hacían sopas con el tuétano de los tiburones para curar el resfriado común de forma natural.
Problemas de piel como la psoriasis mejoran al tomarlo. Al bloquear la proliferación de las células que causan la enfermedad, el dolor y la piel escamosa mejoran. También se nota una piel más hidratada, tanto en estos casos como en pieles normales.
Al aumentar la producción de leucocitos, el sistema inmunitario de pacientes con SIDA pueden notar menor incidencia de infecciones víricas o fúngicas. También se recomienda el consumo en personas que están recibiendo quimioterapia para reducir los efectos secundarios del tratamiento.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Es importante consultar con un experto cuando se vayan a tomar suplementos alimenticios, ya que en determinados casos se pueden producir efectos adversos.
Por ejemplo, si se están tomando suplementos de vitaminas, un exceso de estas puede ser muy perjudicial. El aceite de tiburón contiene vitaminas A, D y E, que en cantidades mayores a las recomendadas pueden provocar problemas de salud.
Si se tiene diabetes o niveles de azúcar con tendencia a desequilibrarse, como en el caso de personas obesas o con sobrepeso, el consumo de aceite puede aumentar el desequilibrio, por lo que conviene obrar con cautela.
Algunas personas han experimentado reacciones alérgicas a estos suplementos. Si se nota dificultad para respirar, erupciones en la piel, náuseas o inflamación de la garganta, conviene dejar de tomarlo y consultar con un médico por si se tuviese algún tipo de intolerancia.
No se recomienda dar aceite de hígado de tiburón a niños o tomarlo estando embarazada o en época de lactancia. En el primer caso se podría causar un daño al organismo aún inmaduro de los menores, mientras que en el caso de las madres lactantes podría haber metales pesados en este aceite, además de que los ácidos Omega reducen la coagulación y hay un riesgo de mayor sangrado al dar a luz.
Evidentemente, todo esto puede producirse si no se tienen las precauciones adecuadas. Si se consulta con el médico o el experto en nutrición cada uno de los casos, se pueden reducir mucho los riesgos. Al igual que al consumir un aceite de hígado de tiburón que sea de calidad. No conviene escatimar cuando se trata de mejorar nuestra salud.

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