Periostitis de la tibia: ¿qué es y como se produce?

La periostitis tibial consiste en la inflamación del periostio (membrana fibrovascular que rodea los huesos y que tiene como función sostener los vasos sanguineos y nervios que van al hueso, siendo además en punto de anclaje de ligamentos y tendones).

Esta es una patología muy frecuente en deportistas. Habitualmente aparece en deportes que usan balón para su desarrollo, danza, gimnasia, carrera, tenis esquí y patinaje.
El origen de esta afectación parece ser las vibraciones transmitidas por el antepie o por el talón a la tibia. Estas vibraciones variarán en función de la calidad del suelo en el que juguemos o entrenemos. Por ejemplo los corredores que practiquen deporte por carretera (terreno muy duro) y con un calzado inadaptado estarán más predispuestos a sufrir esta patología. Aunque no es este el único factor etiológico, algunas modificaciones en el entrenamiento como cambios de intensidad o de entrenador (y por tanto de forma de entrenar, en muchos casos) suelen concluir en esta patología.

El dolor se presenta durante la práctica deportiva. Se caracteriza por que el dolor va aumentando progresivamente de intensidad hasta llegar a producir invalidez fuera de la práctica deportiva. El deportista explica que es como una quemadura. La afectación suele ser bilateral y se localiza en el tercio medio de la cara antero-interna de la tibia. A la exploración nos encontramos con una palpación muy dolorosa de la cresta tibial y la zona presenta un aumento de temperatura. A nivel muscular y nerviosa no presenta ninguna afectación y no aparece dolor nocturno (lo cual nos ayuda a descartar la posibilidad de padecer un osteoma osteoide,que es un tumor maligno). La prueba de elección para el diagnóstico es la escintigrafía.

Se debe realizar un diagnóstico diferencial con:

  1. Periostitis infecciosa
  2. Tumor óseo (osteoma osteoide)
  3. Arteritis
  4. Radiculopatía L5

Tratamiento periostitis tibial

Suele ser una patología recidivante. Se considera indispensable el cese de la práctica deportiva y que sea precoz (la patología puede durar entre 15 dias y 2meses)
Para su tratamiento se emplean antiálgicos y antiinflamatorios en los casos en los que el dolor no disminuye con el cese de la práctica deportiva y la reincorporación al deporte se realiza de forma progresiva y una vez que hayan desaparecido los transtornos.
En los casos muy complicados se inmoviliza la zona dos meses y raramente se interviene quirúrgicamente para realizar una decortización del periostio.

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