Remedios naturales para mejorar la memoria

La memoria está directamente relacionada con la alimentación y nutrición que llevamos en nuestro día a día. Muchos estudios científicos han demostrado la necesidad de aportar al organismo determinados nutrientes, si deseamos conservar dicha facultad y la concentración a pleno rendimiento. El estilo de vida, aunque no son pocas las personas que lo ignoran, también influye en este sentido.

Se sabe, por ejemplo, que las grasas saturadas, los azúcares blancos o el alcohol no son los mejores aliados para conservar una buena memoria. Las primeras afectan directamente a la salud vascular del cerebro. De hecho, las dietas que abusan de tales componentes contribuyen a la producción de proteínas amiloideas, perfectas aceleradoras del Alzheimer.

Los azúcares blancos, por su parte, producen cierta hiperactividad, que resulta contraproducente si deseamos concentración y mejorar la memoria. Huelga decir que el alcohol deteriora el sistema nervioso y las conexiones neuronales. Por último, las proteínas de carnes rojas y quesos curados producen triptófanos y serotonina (excitantes naturales del sistema nervioso).

Algunos fármacos, como los antihistamínicos, anestésicos o diuréticos, tienen la capacidad de «adormecer» el cerebro, hecho que puede desencadenar una leve pérdida de memoria. El déficit de sueño, cambios hormonales y la hipertensión son otros factores que también provocan un deterioro en la función que analizamos en este post.

cerebro

Trucos para mejorar la memoria

Algunos remedios naturales para mantener una buena memoria y concentración son:

  • Tomar a diario infusiones de salvia. 
  • Beber té de romero con miel.
  • Añadir jengibre fresco a las comidas.
  • Incorporar nueces a la dieta diaria.
  • Ingerir batidos de manzana, almendras y zanahorias o de coco y plátano.
  • Zumos de fresas y avena.
  • 1 cucharada pequeña de levadura de cerveza mezclada con polen y lecitina de soja. 
  • Infusiones de jalea real, azúcar y polen.

La memoria eidética

La memoria eidética o fotográfica es la capacidad de recordar objetos, vistos u oídos, con gran nivel de exhaustividad. Ciertas personas gozan de mucha facilidad para memorizar detalles visuales de manera pormenorizada. Hay diferentes factores que influyen en esta habilidad, como los genéticos o ambientales, aunque la misma también puede «entrenarse».

Existen ejercicios de entrenamiento de la memoria, que resultan muy efectivos si se dedica el tiempo suficiente para ejecutarlos. El de los «palacios de la memoria» era practicado por grandes oradores clásicos y parte de una premisa básica: la capacidad para recordar posee un gran componente visual.

El método de los «palacios de la memoria» se fundamenta en la asociación de ideas e imágenes, como hacen otras reglas mnemotécnicas. El ejército norteamericano ha practicado un sencillo ejercicio de estas características durante los últimos setenta años. Se implantó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se hizo necesario que los pilotos identificasen rápidamente a los miembros del ejército enemigo. Los pasos de dicho ejercicio son los siguientes:

  1. Buscamos una estancia totalmente oscura, en la que pueda colocarse una lámpara o flexo en el suelo.
  2. Nos sentamos, para poder encender y apagar la luz cómodamente.
  3. Cortamos un trozo de folio, correspondiente a un párrafo.
  4. Cogemos el libro o texto que deseemos memorizar y lo tapamos con el folio, dejando al descubierto únicamente el párrafo en cuestión.
  5. Hemos de situar el texto a una distancia idónea, para que los ojos puedan enfocar las palabras de manera óptima.
  6. Apagamos la luz hasta que los ojos se acostumbren a la oscuridad. Encendemos la lámpara y la apagamos rápidamente. El párrafo ha quedado impreso en nuestros ojos.
  7. Una vez desaparezca la impresión repetimos la operación: volvemos a encender y apagar rápidamente.
  8. Debemos repetir el proceso hasta memorizar por completo todas las palabras del párrafo en el orden correcto.

Este ejercicio, practicado a diario durante algún tiempo, puede llegar a mejorar considerablemente la habilidad de la memoria. En definitiva, un sencillo truco para perfeccionar la concentración y la agilidad mental, que puede complementarse con algunos de los consejos alimenticios reseñados anteriormente.

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